Me llamo Yosua. Nací en Edimburgo, aunque España lleva siendo mi hogar desde hace muchos años — mi madre es británica y mi padre es español, así que desde siempre he vivido entre dos idiomas y dos culturas. La verdad es que crecer así hizo que el bilingüismo fuera algo completamente natural para mí, casi sin darme cuenta.
Estudié Sociología en la Universidad de Granada, donde hice una licenciatura de cinco años, y durante la carrera tuve la suerte de pasar un año en Bucarest gracias a una beca Erasmus — una de esas experiencias que te marcan de verdad, más de lo que imaginas en el momento. Después, obtuve el Certificado de Nivel 5 TEFL de Qualifi (RQF) a través de The TEFL Academy, que vino a darle forma oficial a algo que ya llevaba tiempo haciendo con mucho gusto: desde 2014 trabajo como profesor en una academia de inglés en España, ayudando a alumnos de todas las edades a prepararse para los exámenes oficiales de Cambridge, desde el A1 hasta el C1.
También hago traducciones y transcripciones como freelance en mis ratos libres — algo que me mantiene activo y que, la verdad, disfruto un montón.
Los idiomas son el eje de todo lo que hago, aunque mi carrera sea de sociología. Me encantan los debates, leo todo lo que puedo y tengo mucha debilidad por el humor — cuanto más seco, mejor. Esa pasión por la lectura viene de lejos, y de una forma bastante literal: crecí en una casa sin electricidad. Sin tele, sin pantallas — solo libros. En aquel momento no lo veía con tan buenos ojos, claro, pero mirando atrás fue lo mejor que me pudo pasar. Leía todo lo que caía en mis manos, en inglés o en español, lo que fuera. Esa curiosidad nunca me ha abandonado, y en buena medida fue lo que me llevó tanto a la sociología como a los idiomas.
Mis padres son artesanos — trabajan el cuero y la plata — y de pequeño viajábamos mucho por Europa, pasando por España, Francia, Inglaterra y Escocia, vendiendo en mercados y ferias por el camino. No fue una infancia al uso, pero me dio algo que vale muchísimo: un conocimiento real y vivido de distintas culturas y de cómo se comunica la gente en cada lugar. Creo que por eso me siento tan a gusto tanto en inglés como en español — no solo con el idioma en sí, sino con todo lo que hay detrás.
Me encanta seguir aprendiendo y creciendo, y pongo ganas de verdad y mucha experiencia — tanto personal como profesional — en todo lo que hago.